El
Observatorio de la Calidad de Vida en Puerto Rico: De un concepto correcto a
parámetros necesarios *
* Ponencia presentada por Myrna
Rivas Nina, Ph.D. ( enfasis@caribe.net, www.enfasispr.com
), Presidenta de Énfasis y el economista Manuel Lobato, Ph.D. ( proflobato@hotmail.com,
www.tendenciaspr.com
), Profesor del Departamento de Ciencias Sociales Facultad de Estudios
Generales, Recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico en la Agenda para
la Calidad de Vida en Puerto Rico, 19 de mayo de 2003 organizada por El Nuevo
Día y el Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana
Agradecemos esta invitación. Es significativo que esta iniciativa de
dialogar sobre la calidad de vida venga de la sociedad civil. Igual de
importante nos parece que la misma no se quede sólo en un espacio cerrado de
académicos e investigadores, sino que este abierta a los medios de comunicación
y organizaciones del llamado tercer sector, esos grupos comunitarios que vienen
día a día transformando la sociedad.
Es para nosotros un reto en esta media hora trasmitir una serie de
ideas que venimos pensando, trabajando y comunicando desde hace ya varios años.
Queremos sobre todo hablar en un lenguaje sencillo y con propuesta concretas
que redunden en una nueva mirada a esta sociedad nuestra.
Sabiendo la limitación del tiempo y queriendo ser concretos nuestra
presentación girará en torno a sólo cuatro propuestas:
·
La primera, democratizar los números
·
La segunda, cuestionar la visión de desarrollo
·
La tercera, concretar qué es eso llamado calidad de
vida
·
La cuarta, crear un observatorio de calidad de vida
con una participación activa de organizaciones comunitarias y otros sectores de
la sociedad civil
La primera propuesta es democratizar las estadísticas. Pero
antes hay que hablar de reunificarlas y hacerlas realmente accesibles a una
variedad de usuarios, no sólo políticos o estudiosos. Contrario a la imagen
general, en Puerto Rico sí se producen muchos datos, pero los mismos se
encuentra sumamente dispersos por cientos de agencias del gobierno central,
municipios, universidades y organizaciones. Algunas agencias gubernamentales
como la Junta de Planificación han tenido una voz cantante en la recopilación
de datos pero la confiabilidad y accesibilidad no han sido sus puntos fuertes.
Sabemos que los vaivenes partidistas aportan un prisma en la recopilación de
las estadísticas. Por su parte el mundo universitario tampoco ha tenido un
papel importante hasta la fecha, los estudios tienen una difusión reducida en
la sociedad civil. Cada investigador recopila sus datos, pero no existe los
canales adecuados para que la sociedad se nutra de ellos.
Pero insistiendo en el tema de la dispersión de los datos, hemos
tratado de responder a esta preocupación desde hace un año creando una página
de internet gratuita (www.tendenciaspr.com) como centro virtual de información
a través de la cual se recogen una gama amplia de datos y estadísticas
oficiales disponibles sobre Puerto Rico. Este esfuerzo acaba de constituirse
como Centro de Información de Estadísticas y Análisis de Tendencias y tendrá el
apoyo del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios
Generales de la UPR, Río Piedras. Resulta gratificante saber que un número
importante de los usuarios son grupos comunitarios que la utilizan para hacer
propuestas e informes y estudiantes de todos los grados, desde elementales
hasta universitarios.
Nuestra segunda propuesta: cuestionar la visión de desarrollo.
Este es un tema no sólo en Puerto Rico sino a nivel mundial. Ha habido una
supremacía de datos económicos, esto se refleja en las importantes lagunas de
los datos estadísticos que tenemos en Puerto Rico: la población con problemas
de salud mental, con impedimentos, la desplazada del mercado laboral, usuarios
de drogas, entre muchas otras. Incluso la propia metodología utilizada en el
Censo del 2000 ha dejado importantes vacíos. Sabemos que muchos ciudadanos no
rellenaron el cuestionario, lo que podría estar redundando en la
sub-representación de grupos poblacionales, y para muchos municipios la
aparente perdida de población se ha traducido en la real perdida de recursos
económicos federales.
Pero la supremacía de los datos económicos no es lo negativo, a
nuestro entender lo negativo ha sido equipar esos datos con términos como bienestar
y desarrollo. Año tras año se nos indica con indicadores como el producto bruto
per capita, el producto interno bruto per cápita, el nivel de consumo, entre
otros, que el país esta bien.
Dentro de las corrientes teóricas sobre el desarrollo a nivel
internacional, hace décadas que se viene planteando la necesidad de dejar de
equiparar bienestar con consumo y crecimiento con inversión. Es necesario
romper con esa perspectiva, que en Puerto Rico además se ha llenado de ironía,
pues nuestro consumo promedio supera los ingresos y exige endeudamiento (¿y eso
es bienestar?), y nuestro crecimiento local se mide con la inversión foránea.
No es una cuestión sin relevancia. Es, de hecho, un debate sobre el marco desde
el que se elabora la política pública, un marco centrado en el crecimiento
económico y en la infraestructura . Pero qué pasa con el desarrollo del capital
humano, del capital social, de la salud, con la conservación del ambiente, con
la nutrición, con el disfrute de la ciudad, con la seguridad ciudadana, con la
vida artística y cultural. No es que descartemos los indicadores económicos
pero ellos sólos no nos pueden decir que estamos bien. Pero, ¿qué es estar
bien?
Las discusiones teóricas de reconocidos economistas como John K.
Galbraith, Dubley Seers, Gunnar Myrdal o Mancur Olson sobre las consecuencias
de la industrialización de la sociedad y la consiguiente evolución de
disciplinas como la economía del desarrollo le dieron un impulso importante al
concepto de calidad de vida. Se puso en duda que la producción, el crecimiento
económico o el acceso a bienes y servicios per se fueran las políticas
más adecuadas para el desarrollo, ya que no contemplaban elementos éticos,
sociales y políticos, no implicaban mejoras en las tasas de delincuencia,
criminalidad, drogadicción, violencia, etc. La fuerte presencia de estos
problemas sociales ponía en evidencia que el consumo y acumulación (crecimiento
económico) no se estaban traduciendo necesariamente en cambios cualitativos
beneficiosos para las personas y sus comunidades.
Esto nos sirve de paso a nuestra tercera propuesta, concretar qué
es eso llamado calidad de vida. El reto de adoptar un enfoque
centrado en el concepto de calidad de vida presenta algunas dificultades
metodológicas. En primer lugar, ¿cómo se puede definir la calidad de vida?, en
segundo lugar, (derivado del primero) ¿qué indicadores se pueden utilizar?
¿tiene sentido elaborar un índice? y finalmente ¿quién debe elaborarlo?
Al adentrarnos a este concepto tan políticamente correcto y tan
escurridizo hallamos múltiples usos cotidianos. Por cierto se señala que el
presidente Lyndon B. Johnson fue la primera personalidad pública que utilizó el
término en 1964. Hoy todos hablamos de calidad de vida, pero ¿realmente estamos
pensando en lo mismo?. Definitivamente no, según los casos la gente lo asocia a
aspectos tan dispares como felicidad, bienes, necesidades básicas, libertad,
ambiente, cultura, religión, economía, bienestar, seguridad, recreación,
condiciones laborales, oportunidades y expectativas, entre otros.
Pero volviendo al concepto, cómo medir eso llamado calidad de vida, en
qué debemos centrarnos. Ha
habido dificultad de elaborar un indicador universalmente
aceptado. Unos se enfocan
en aspectos tangibles y otros más en intangibles. Unos se enfocan más en la calidad
de las condiciones de vida de una persona, otros en la satisfacción
experimentada por la persona con dichas condiciones vitales mientras algunos
combinan las condiciones de vida y la satisfacción personal ponderadas por la
escala de valores, aspiraciones y expectativas de las personas.
Desde nuestro punto de
vista el estudio de la calidad de vida no es meramente recopilar información
sobre las características socio-demográficas, los bienes o las necesidades de una población, sino conocer
la riqueza de sus contactos interpersonales, sus posibilidades de acceso a los
bienes culturales, los riesgos a los que encuentra sometida su salud física y
psíquica, la salud de su entorno ecológico-ambiental, la diversidad de los
espacios de participación, el respeto a los derechos humanos y políticos, la
participación ciudadana en la toma de decisiones, etc.
Actualmente, la noción dominante de “calidad de vida” tiende a enfatizar
en la capacidad de las personas para desarrollar más plenamente sus vidas,
aunque no siempre ha sido así. Incluso organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) y el Banco Mundial han comenzado a utilizar índices alternos al
Producto Nacional Bruto y al Producto Interno Bruto como medida de bienestar
social y desarrollo. Mientras que el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) publica anualmente el Índice de Desarrollo Humano de 174
países, que define el desarrollo humano como la búsqueda de "calidad de
vida" de las personas. No obstante, destacados economistas como el premio
Nobel Amartya Sen continúan reiterando la necesidad de trascender todavía más
los indicadores económicos al definir el bienestar, sugiriendo la importancia
de incorporar en profundidad dimensiones sociales, ambientales, de
participación, comunitarias o incluso personales.
Cada vez son más las instituciones gubernamentales y no gubernamentales
(con y sin fines de lucro) a nivel local, regional o internacional que se
encuentran en el proceso de crear, recopilar y tomar en consideración sus
propios indicadores de “calidad de vida” como parte del proceso de formulación
de políticas públicas. Pero insisto “cada maestro tiene su librito”.
El esfuerzo más reconocido y utilizado es el Índice de Desarrollo Humano
(IDH) que elabora el Programa de Naciones Unidades para el Desarrollo. El IDH
es un índice que pondera indicadores de salud, de conocimiento y de ingresos.
Al realizarse todos los años y en casi todos lo países, permite las
comparaciones internacionales y su seguimiento en el tiempo.
TABLA A.
ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH)
DEL PROGRAMA
DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (PNUD)
|
COMPONENTES: |
Una vida larga y saludable |
Conocimientos |
Un nivel de vida
decoroso |
|
INDICADOR |
·
Esperanza de vida al nacer |
·
Tasa de alfabetización de adultos ·
Tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y
terciaria combinadas |
·
PIB
per cápita |
|
ÍNDICE DEL COMPONENTE |
Índice de
esperanza de vida |
Índice de
educación |
Índice de PIB |
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ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO
Otros índices:
·
Índice de pobreza humana y pobreza de ingreso (IPH)
·
Índice de desarrollo relativo al género
·
Índice de potenciación de género
Aunque nosotros apoyamos que en Puerto Rico se comience a calcular el IDH
también creemos saludable que se estudie la posibilidad de incorporar otro tipo
de índices.
Aquí compartimos otros tres ejemplos.
La Universidad de Fordham en Nueva York desde los setenta prepara y publica
un índice de bienestar social para los Estados Unidos con base anual compuesto
de 16 indicadores sociales y económicos. Estos indicadores han sido
seleccionados y agrupados para reflejar el ciclo de vida desde la infancia
hasta la vejez. (SE PROYECTARÁ TABLA)
TABLA
B. ÍNDICE DE BIENESTAR SOCIAL DE LA
UNIVERSIDAD
DE FORDHAM, NUEVA YORK, INICIADO EN 1970
Infancia: mortalidad
infantil, abuso de menores y niños en estado de pobreza
Jóvenes: suicidio
de adolescentes, abusos de sustancias tóxicas y desertores de escuela superior
Adultos: tasa
de desempleo, salario semanal promedio y cubierta de seguro de salud
Envejecientes: niveles
de pobreza entre mayores de 65 años y gastos personales entre aquellos mayores
de 65 años (no cubiertos por seguros)
Todas las edades: homicidios, muertes en las carreteras
ocasionadas por personas bajo el efecto del alcohol, “cupones de alimentos”,
acceso a vivienda de bajo costo y brecha entre ricos y pobres
Uno de los centros más activos actualmente en el desarrollo de
investigaciones y teorías en torno a la “calidad de vida” es el Quality of Life
Research Unit de la Universidad de Toronto, Canadá. Este presenta los
componentes de su modelo de las tres B´s (Being, Belonging y Becoming)
que refleja el énfasis en lo personal. (SE PROYECTARÁ TABLA)
TABLA C. Modelo de Calidad de Vida, Universidad de
Toronto
SER (“Being”) |
QUIÉN ES UNO |
|
Ser físico |
-
salud física -
higiene personal -
nutrición -
arreglo y vestimenta -
apariencia física general |
|
Ser psicológico |
-
ajuste y salud psicológica -
conocimientos -
sentimientos -
autoestima, autoconcepto y autocontrol |
|
Ser espiritual |
-
valores personales -
estándares personales de conducta -
creencias espirituales |
|
PERTENECER (“Belonging”) |
CONEXIONES CON EL ENTORNO |
|
Pertenencia física |
-
casa -
lugar de trabajo / escuela -
vecindario -
comunidad |
|
Pertenencia social |
-
personas íntimas -
familia -
amigos -
compañeros de trabajo -
vecindario y comunidad |
|
Pertenencia comunitaria |
-
ingreso adecuado -
servicios sociales y de salud -
empleo -
programas educativos -
programas recreativos -
actividades y eventos comunitarios |
|
TRANSFORMARSE
(“Becoming”) |
LOGRO DE METAS PERSONALES Y ASPIRACIONES |
|
Transformación práctica |
-
actividades locales -
trabajo remunerado -
actividades escolares o voluntarias -
preocupación por las necesidades sociales o de salud |
|
Transformación del ocio |
-
actividades que promueven la relajación y la reducción
de stress |
|
Transformación del crecimiento |
-
actividades que promueven el mantenimiento y el
desarrollo de conocimiento y destrezas -
adaptación al cambio |
A un nivel local también encontramos grupos comunitarios en ciudades
como Seatle en Washington o Jacksonville en Florida que cuentan ya con una
tradición de varias décadas trabajando en la recopilación de información a
través de distintos métodos y técnicas como instrumentos tipo encuesta o
revisión de fuentes secundarias elaboradas por agencias públicas y privadas.
La tabla C. presenta un listado de los principales elementos abordados
por el grupo comunitario de Jacksonville en la Florida que es utilizado en su
totalidad en el proceso de toma de decisiones de la administración local.
Tabla D. Elementos de “calidad de vida”abordados por
el Jacksonville Commmunity Council
|
Educación: El
sistema de educación pública (de prekinder a duodécimo grado y educación
superior), incluyendo la educación de adulto. |
|
Economía: El
estándar de vida de lo residentes, incluyendo el bienestar económico
individual y la salud económica comunitaria. |
|
Ambiente natural: El
ecosistema de la tierra, incluyendo la calidad y la cantidad de agua y aire,
así como la estética visual. |
|
Ambiente social: Preocupaciones
colectivas y grupales como la igualdad de oportunidades, armonía racial, vida
familiar, servicios humanos, filantropía y voluntarismos. |
|
Cultura y recreación: La
disponibilidad de oferta y utilización de la cultura, entretenimiento,
eventos deportivos, representaciones y artes visuales, recreación pública y
actividades de ocio. |
|
Salud: El
estado de salud de los residentes y el sistema médico y de cuidados de salud. |
|
Gobierno/Políticas: La
participación en asuntos públicos, una ciudadanía informada, así como
liderato y la actuación de los gobiernos locales. |
|
Movilidad: Las
opciones para el desplazamiento dentro de los espacios locales y con otras
localidades. |
|
Seguridad Pública: La
percepción de seguridad personal y la capacidad de hacerse cumplir la ley, la
incidencia de crímenes y accidentes, protección de incendios y servicios de
rescate. |
Fuente:
Jacksonville Community Council, Inc. Quality of Life in Jacksonville:
Indicators for Progress (2000)
También existen numerosos "rakings" de ciudades
publicados en revistas y periódicos que elaborados por compañías privadas para
determinar aquellas ciudades más habitables según preferencias de grupos
específico o intereses empresariales.
Y es que no podemos perder de perspectiva algo fundamental para que unos
indicadores o un índice sea útil es necesario realizar una comparación entre
dos o más lugares geográficos y periodos de tiempo. No se pueden recopilar unos
datos en un momento y sobre un solo lugar y luego olvidarnos de ellos. También
es importante que permita realizar comparaciones. Esto se debe tener bien en
cuenta en Puerto Rico si se quiere establecer un índice de calidad de vida.
Así llegamos a la cuarta propuesta, la de crear en Puerto Rico un
observatorio de calidad de vida con una participación activa de organizaciones
comunitarias y otros sectores de la sociedad civil. En cuanto a los
indicadores a utilizar y la elaboración de índices, hay muchos datos que ya se
recopilan que podrían ser incluídos, aunque sería muy conveniente,
probablemente imprescindible, levantar otros adicionales.
Un punto, de gran relevancia, es quién debe elaborar el indicador. Nos
asusta que el indicador se quede de nuevo en oficinas aisladas, se relegue a
las manos expertas de la Junta de Planificación o se sume a los proyectos
académicos de gran interés pero nula difusión. Lo que proponemos es abrir un
espacio de colaboración entre el mundo académico y las comunidades. Proponemos
que se hagan observatorios en diferentes comunidades de Puerto Rico, de perfil
heterogéneo, y que estos observatorios sean llevados por grupos comunitarios
con una trayectoria probada, para que sean las propias comunidades las que
desarrollen la investigación y evalúen cómo evoluciona la calidad de vida.
Hablamos de un observatorio porque cualquier esfuerzo se que inicie para
recopilar datos debe tener en cuenta que no puede ser algo provisional o de un
momento concreto. Debemos observar su tendencia en el tiempo, el observatorio
permitiría esa mirada longitudinal y comparativa. Nuestra propuesta es también
que grupos comunitarios con probada trayectoria sean de alguna forma los
seguidores de una serie de observatorios en diferentes puntos del país. Si
queremos dirigir a Puerto Rico hacia un objetivo de mejor calidad de vida tenemos
que tener un punto de referencia ahora que podamos comparar dentro de cinco,
diez o 20 años. Creemos que los grupos comunitarios, con el apoyo de
investigadores, pueden apoyar en la recopilación de datos, contribuir a su
análisis e interpretación y facilitar a su devolución a la comunidad.
Proponemos también que se trabajen uno o más temas monográficos en
algunas de estas comunidades donde se sitúe el observatorio de la calidad de
vida.
El proceso de definición de qué tipo de calidad de vida pretendemos perseguir,
de qué tipo de indicadores nos interesa recopilar y en qué comunidades debe ser
una tarea compartida. Por eso entendemos que este es un excelente espacio para
darle inicio.